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Miopía: una pandemia que amenaza a niños y jóvenes

La miopía es una anomalía del ojo que provoca que se vean borrosos o poco nítidos los objetos lejanos. Esta ametropía o defecto de refracción es debida a que el ojo tiene más graduación o es más largo de lo normal y, como consecuencia, las imágenes se enfocan delante de la retina en lugar de sobre ella.

La miopía en sí no se considera una enfermedad, a no ser que supere unas determinadas dioptrías; en concreto, 6 dioptrías, que es cuando se consideraría un ojo patológico. En sí, es una alteración del sistema visual, un defecto óptico de refracción cuyos síntomas se suelen presentar entre los 6 y 10 años y se suele alrededor de los 20 años, pudiéndose retrasar hasta los 30 años. Si se manifiesta a edades tempranas, su evolución suele ser más rápida y agresiva.

¿De qué cuatro maneras se puede controlar el crecimiento de la miopía?

Comencemos por dos “modos de vida” o “sistemas” que nos ayudan a controlar el crecimiento de la miopía y que todos podemos incorporar a nuestra vida diaria:

  1. Seguir unas normas de higiene visual adecuadas:

Emplear una iluminación conveniente y una postura corporal correcta. Es muy importante no acercarse demasiado a lo que se lee o se escribe (mantener una distancia superior a los 50cm ante pantallas), haciendo descansos y ejercicios periódicamente y mirando de lejos con frecuencia. Como recordatorio, lo ideal es utilizar la regla del 20-20-20: tras 20 minutos ante la pantalla, realizar 20 segundos de descanso mirando a una distancia lejana, a unos 20 pies (unos 5 metros). Mira estas normas.

  1. Utilizar la graduación adecuada y actualizada:

Estas deben mejorar la agudeza visual de lejos y ayudar al confort y al rendimiento visual en cerca. La compensación óptica puede consistir en gafas o lentes de contacto. Si estamos mucho tiempo ante pantallas, lo mejor es poder utilizar gafas ocupacionales, que nos ofrecerán descanso al ojo, ayudando a que no progrese tanto la miopía en caso de niños y jóvenes miopes.

Además de estos sencillos trucos, podemos recurrir a dos servicios optométricos con eficacia asegurada que nos ayudarán a controlar el crecimiento de la miopía en los niños:

  1. La terapia visual:

Los tratamientos de terapia visual ayudan a normalizar ciertas habilidades visuales en las que los miopes suelen tener deficiencias, como la oculomotricidad, las vergencias, las forias y la acomodación. Con el tratamiento se logrará una mayor resistencia al crecimiento anómalo del ojo, que al final es lo que sucede y, consecuentemente, aumenta la miopía.

Aunque la terapia visual no siempre garantiza que se vaya a frenar la evolución de la miopía y deben realizarse controles periódicos para analizar y adaptar los tratamientos, las estadísticas demuestran que aquellos que hacen un tratamiento completo de control de la miopía, si su evolución miópica es rápida se consigue ralentizar, mientras que si es lenta puede llegar a detenerse.

  1. Ortoqueratología:

El método más eficaz para controlar la evolución de una miopía son las lentes de Orto-k. Se usan por la noche, mientras se duerme, y durante el día, al retirarlas, se ve perfectamente sin gafas ni lentillas.

La técnica lleva desarrollándose desde los años 60 en EE.UU. y en los últimos años se ha popularizado y evolucionado por la comodidad y libertad que proporciona a sus usuarios. Las estadísticas dicen que pueden detener el crecimiento de la miopía hasta en un 43%, impidiendo en muchos casos que el ojo continúe creciendo y sufra patologías asociadas al ojo miope–superando las 6 dioptrías- en la etapa adulta.

En Confort Visión somos expertos en optometría comportamental y llevamos muchos años trabajando la terapia visual y la adaptación de ortoqueratología (Orto-k). Ven a asesorarte por un equipo experto que te aconsejará cuál es la mejor solución para tu miopía o la de tus hijos, teniendo en cuenta que se le debe poner freno a su crecimiento cuanto antes.