Hemos podido participar en la campaña de revisión y concienciación infantil Ver para Aprender. La actividad, organizada por la asociación de utilidad pública Visión y Vida, busca explicar a familias y profesores/as la necesidad de realizar revisiones periódicas a los niños, dado que la visión es fundamental en su desarrollo.

Sin embargo, seguimos detectando que, aunque vamos progresando poquito a poco, sigue haciéndose muy complicado el hecho de lograr que los colegios se impliquen y, en caso de que lo hagan, que las familias se animen a visitarnos, realizar la prueba visual gratuita y a someter al menor a la revisión propuesta en la campaña, en la que actuamos como socios voluntarios.

Pero como seguimos creyendo que es algo fundamental, vamos a explicaros la importancia de revisar periódicamente el estado de la visión de los pequeños:

1.- Las revisiones visuales tienen una presencia mínima en el calendario pediátrico:

Una vez nace el niño, el pediatra revisa su estado en general y, cómo no, el estado de sus ojos. Sobre todo, se descartan infecciones y se asegura que su sistema visual funciona ante estímulos luminosos. Sin embargo, excepto que la familia perciba cualquier problema o detecte algo extraño, el médico se centra básicamente en su coordinación y desarrollo motor y, más adelante, en su agudeza visual (visión de lejos).

El problema es que a veces las dificultades visuales no se muestran claramente –como ocurre con un ojo vago o la familia no teme que pueda pasar algo –porque no hay antecedentes, etc.- y entonces esperan hasta los 4 años a su revisión infantil. Así, casos de ojo vago, miopía o ambliopía han pasado desapercibidos en muchos casos.

Por ello, es siempre importante tener un optometrista de confianza que pueda completar la revisión del oftalmólogo. Sabéis que tenéis centros especializados como Confort Visión que estamos encantados de ayudaros.

2.- A partir de los 6 años, su aprendizaje dependerá en gran medida de su visión:

La lectura, la escritura, la lógica y la matemática solo podrán aprenderse correctamente si el menor no solo tiene una buena agudeza (visión de lejos), sino que cuenta con una buena percepción, coordinación y eficacia visual. Cuando algo falla a la hora de procesar la información que nos llega a través de los ojos, los niños suelen presentar claros síntomas de problema visual como: rechazo a la lectura, distracciones, falta de concentración, problemas de entendimiento, fracaso escolar… Así que, la mejor solución para que el niño vaya bien en la escuela es empezar septiembre con una revisión visual completa.

3.- Hay problemas que, si no se detectan precozmente, pueden generar dificultades en la etapa adulta.

Con terapia visual se pueden solucionar, en muchos casos, los problemas más frecuentes, como es la ambliopía o el ojo vago. Sin embargo, conocer día tras día a personas que no acabaron sus estudios o que nunca han podido disfrutar de un libro porque no veían bien y no sabían cómo darle solución es muy duro. Por ello, la infancia es la etapa en la que mejor y más rápido podemos cambiar tendencias, o dificultades visuales.

4.- Es imprescindible que la visión forme parte de las revisiones periódicas a los que le sometemos, durante la infancia.

Esto es una demanda de todo el colectivo de ópticos-optometristas: en una etapa en la que la miopía se está convirtiendo en una pandemia mundial, cuando tenemos acceso a toda la información del mundo, etc., no nos podemos permitir que la visión sea algo secundario en nuestra agenda sanitaria. La falta de una buena visión es irremplazable. Así que… ¡todos a cuidarse!