Terapia Visual

Cómo averiguar en el hogar si un niño pequeño tiene un ojo vago o pérdida de agudeza visual.

Detectar ojo vago a través de juegos:

“Hace unos días le propuse a mi hijo Nicolás (tiene 3 años) algo nuevo: jugar al escondite de los piratas. Es igual que jugar al escondite normal, pero tapándonos un ojo como los piratas; una vez nos tapamos el derecho, otra el izquierdo y así sucesivamente, le dije.  Así fue cómo me di cuenta que no le gustaba nada que le tapase el ojo derecho; como le insistí, se enfadó y ya no quiso seguir;  así que cambiarnos de juego.  Al día siguiente le propuse otro juego nuevo, pero con premio: El avituallamiento del barco pirata. Se trataba de ir a buscar, una a una, la vituallas (objetos pequeños que había puesto sobre una mesa baja) y llevarlos al barco, que también estaba preparado en forma de bandeja; primero lo haríamos con un ojo tapado y luego con el otro; empecé haciendo yo misma y después lo intentó él. Entonces constaté que Nico tenía dificultades al tapar su ojo derecho; o sea que seguramente  tiene un problema de percepción en su ojo izquierdo”

Esto fue lo que nos dijo la madre de Nicolás al empezar a hacer su anamnesis previa al examen visual.

Pensé ¡qué bien lo hizo esta madre!.

Sólo podría añadir que en estos casos hay que prestar atención especial a lo siguiente:

– La “vituallas” han de ser colocadas a más de dos metros de distancia y han de estar  debidamente iluminadas.

– Se ha de tener en cuenta que los niños pequeños que tienen un problema de baja agudeza visual en un ojo, no les gusta que les tapen el otro ojo. Pero raramente dirán: “es que no veo”,  lo que hacen es torcer la cabeza para tratar de ver con el ojo que está ocluido, negarse a que les tapen el ojo bueno y enfadarse si se les insiste.

– Entre “no ver” y “no ver bien” hay mucha distancia, que es dónde están casi todos los niños que tienen este tipo de problemas. En caso de duda, conviene que les vea un profesional especialista en el funcionamiento visual de niños.

– Es importante hacer esta comprobación lo antes posible, porque si existiese algún problema de percepción visual en alguno de los ojos, se solucionará más fácilmente cuanto antes empiece el tratamiento.

Los que ya nos dedicábamos a mejorar el funcionamiento visual hace algunas décadas, sabemos que antes se detectaban ojos vagos a algunos chicos cuando iban a hacer el servicio militar. En el ejercicio de nuestra profesión es relativamente  frecuente encontrar pacientes que usan fundamentalmente un ojo y no lo saben.

Nicolás tuvo suerte; gracias a su madre se le detectó a los 3 años una ambliopía por hipermetropía anisometrópica sin compensar, se le adaptaron unas lentes de contacto especiales para niños, realizó un tratamiento de terapia visual y en poco tiempo estaba viendo bien con ambos ojos y teniendo un correcto funcionamiento visual.

La semana pasada me encontré por casualidad con Nicolás. Actualmente es un buen estudiante, un buen deportista y un chico majo.

Supongo que este encuentro – entre otras cosas – fue lo que me empujó a escribir esto.

Felisa Fdez. Lombardero

OPTOMETRISTA

fflombardero@orensevision.com

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