Algunos métodos del Dr. Bates para mejorar la visión, siguen estando vigentes 74 años después de su fallecimiento,
pero en muchos casos requieren demasiado tiempo y los resultados no suelen ser completos.

Para ese “hombre de hoy” que quiere resultados rápidos, que no dispone de demasiado tiempo, pero desea tener un buen rendimiento y confort visual, aún utilizando intensivamente su visión para mirar de cerca… posiblemente los del Dr. Bates no sean –por si solos- los métodos ideales actualmente. Pero conocerlos y practicarlos, en la medida de lo posible, puede ser bueno para todo el mundo.

Estudié al Dr. Bates en la década de los 70 cuando nos estábamos preparando para hacer tratamientos de Terapia o Entrenamiento Visual en España y desde hace muchos lustros un equipo de especialistas (con una formación al más alto nivel) del que tuve el honor de formar parte, se dedica exclusivamente a la Terapia Visual y a la Ortoqueratología, por lo que -en esta actividades- tenemos mucha experiencia.

Personalmente soy una convencida de los beneficios del método Bates; es más, creo que de algún modo, en parte, ha sido el precursor de la Optometría Comportamental; de hecho cuando empezamos a hacer tratamientos de Entrenamiento o Terapia Visual (allá por los años 80; en 1.991 se creó Confort Visión) muchos de sus métodos formaban parte de nuestras recomendaciones; en la actualidad se siguen indicando, algunos, en las normas de higiene visual y también en los tratamientos de control y prevención de la miopía.

Estamos totalmente de acuerdo básicamente en tres aspectos:

  • La tensión mental se puede reflejar en el sistema visual.
  • La memoria y la imaginación pueden influir en la relajación del ser humano en general y en la relajación de su sistema visual en particular.
  • El palmeado o palming, el parpadeo y sobre todo el mirar de lejos relajadamente… es básico en un tratamiento, prevención y control de la miopía funcional.

En nuestro centro de optometría avanzada se sigue insistiendo en lo importante que es mirar de lejos relajadamente con consciencia periférica. Ya no decimos que “si se efectúa esta gimnasia, que descansa y relaja los ojos, de cinco a 30 minutos, dos o tres veces al día, con el tiempo se consigue mejorar la vista” pero sí decimos “que lo hagan tanto tiempo como puedan…”

Quizás porque en estos últimos 100 años el conocimiento del funcionamiento visual ha evolucionado mucho, unido a que -en general- actualmente preferimos llevar nuestras gafitas de cerca (o nuestras lentes de contacto) bien graduadas (si su uso es conveniente para nuestros sistemas visuales) si así podemos leer o mirar de cerca todo lo que queremos disfrutando de un buen rendimiento y confort visual. Con frecuencia preferimos también dedicar nuestro tiempo a otras actividades.

La visión hay que cuidarla porque… teniendo buena salud ¿hay algo más importante? Pero ¿cómo se cuida la visión? Usándola y no forzándola demasiado. Para no forzarla demasiado, en ocasiones se han de utilizar compensaciones ópticas (gafas o lentes de contacto) si se quiere mirar de cerca durante un cierto tiempo y no estresar demasiado el sistema visual

Probablemente se fuerza más un sistema visual con presbicia, por ejemplo, mirando de cerca sin gafas (por muchos ejercicios que se hagan) que mirando de cerca con la graduación correcta para la distancia a la que se mire.

Los tratamientos de terapia visual que se hacen ahora están personalizados, teniendo en cuenta no solo los datos de cada sistema visual individual, si no también los datos de cada ojo, que habitualmente son distintos.

Realmente un tratamiento de Terapia Visual en Confort Visión se podría considerar un curso individual en el que cada paciente (y/o su tutor) aprende los ejercicios necesarios y convenientes para que, en la primera parte se aprenda a normalizar cada ojo por separado y en la segunda se consiga mejorar el funcionamiento de todas las habilidades binoculares, así como a interpretar lo que se ve, a interrelacionar las ideas, incluso a visualizarlas, lo que a su vez incide en la creatividad.

Cada paciente adulto o adolescente, termina conociendo el funcionamiento de cada uno de sus ojos en particular y su sistema visual en general. Si se hacen los ejercicios de mantenimiento recomendados, no suele haber retrocesos y aún no haciéndose el mantenimiento, también hay muy pocos retrocesos. Cuando se termina un tratamiento, cada paciente (y/ o su tutor) tiene conocimientos y material para evaluar el funcionamiento visual tratado y también para que si no se han hecho los ejercicios de mantenimiento y hay alguna habilidad que se haya salido de la norma, puedan hacer los ejercicios pertinentes para volver a normalizarla. Obviamente ahora disponemos de métodos más eficaces que ayudan a recuperar las ampliopías, los estrabismos y también ayudan a aumentar el rendimiento visual a estudiantes o a personas que trabajan con ordenador etc., de un modo más rápido y más eficiente.

Pero el Dr. Bates tendrá siempre el mérito de haber sido pionero.

Felisa Fernández Lombardero