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Ambliopía u ojo vago

Ambliopía u ojo vago

La ambliopía u “ojo vago” se caracteriza por la reducción de la agudeza visual en uno o en los dos ojos, sin existir ninguna alteración en las estructuras del mismo; no se consigue una buena visión aún con gafas y/o con lentes de contacto.

Las causas más frecuentes que provocan ambliopías son el estrabismo y la anisometropía o diferente graduación entre ambos ojos.

Los tratamientos más eficientes, para recuperar la visión de los ojos ambliopes, para ver bien y que no haya retrocesos, son los de terapia visual.

Si la ambliopía va unida a un estrabismo se han de tratar ambas disfunciones simultáneamente y si es debida a una anisometropía (graduación diferente entre ambos ojos) o a una ametropía (míopía, hipermetropía y/o astigmatismo) sin compensar, se ha de empezar adaptando las debidas compensaciones ópticas.

La recuperación es más fácil en la niñez y en la juventud, pero a todas las edades se puede mejorar la percepción visual.

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La optometrista Alicia Álvarez dispuesta a hacer un mapa visual para unas lentes progresivas personalizadas.

¿Por qué se trata de no usar parches en los tratamientos de terapia visual para ambliopes?

Porque los parches destruyen la fusión periférica que es básica para que no haya retrocesos en la agudeza visual.

La fusión visual es a nivel perceptual como “el pegamento” que une las imágenes de los dos ojos para ver de forma haplópica (no doble), y para percibir también la ubicación en el espacio de lo que se está mirando. La fusión está bien cuando están en la norma sus tres grados, en el espacio y en el tiempo.

Los mejores tratamientos para la recuperación de un ojo vago se ocupan no sólo de recuperar la agudeza visual de ese ojo, si no también de las funciones monoculares, la fusión y demás funciones binoculares para que, una vez recuperada la buena visión, no vuelva a perderla.

La fusión sigue una ley periférico-central: primero se ha de aprender a fusionar en la periferia, donde la agudeza visual normal es más burda (en la periferia se forjan los cimientos de una buena fusión) después en la zona intermedia y al final en la central donde la agudeza visual es más fina.

Mientras se está ocluyendo un ojo, se está destruyendo, la percepción binocular y sin binocularidad es más probable que aunque se recupere la visión del ojo malo tapando el bueno, al destaparlo vuelva a perder su capacidad de ver bien por uno de los ojos.

Por el motivo descrito en el párrafo anterior, en Confort Visión, casi nunca se recomiendan las oclusiones (parche en el ojo bueno por el que no entra apenas luz)  si acaso se recomiendan las obturaciones (parche en gafas de modo que el ojo bueno que permanece abierto con percepción periférica) y casi nunca más de 2 horas al día.

En cambio se trabaja la acomodación (amplitud y flexibilidad) del ojo malo que no ha desarrollado convenientemente mientras fue ojo vago y demás funciones monoculares, hasta que ambos ojos estén en buenas condiciones; luego se trabaja la fusión y demás funciones binoculares para que, una vez recuperada la agudeza visual, la unión perceptual sea lo suficientemente fuerte para que no vuelva a perderla.  

Recuperar un ojo vago no es sólo conseguir que vea el 100 % si no también que, una vez recuperado, no haya recaídas y es fundamentalmente que consiga una visión plena que le proporcione un buen rendimiento y confort visual, lo que puede ser de suma importancia para la calidad de vida de una persona. El mejor modo de conseguirlo es con Terapia Visual.

Lo normal es que se recupere el 100 % de la agudeza visual con la terapia y -si hace el tratamiento y el mantenimiento convenientemente- lo habitual es también que no vuelva a perder la buena visión obtenida.